Mariana quiso recordar, pero un dolor brutal atravesó su nuca. Vio una puerta metálica. Escuchó a su padre gritando. Después apareció una imagen fugaz: su madre con guantes color crema y una barra de hierro en la mano.
—Mi padre me golpeó.
—Probablemente. Pero alguien limpió el garaje con cloro antes de llamar a emergencias. La barra apareció sin huellas y tus padres aseguran que llegaste alterada, los
atacaste y caíste sola.
Diego se acercó.
—Hay algo más. Ese video no comenzó la noche de la