el cáncer se manifieste. Me dijo que reducía el riesgo en un noventa por ciento y que debía considerarlo seriamente.
Salí de su oficina y nunca volví.
—Dijiste algo aquella noche —dijo Marco en voz baja—. ¿Recuerdas lo que dijiste?
Lo recordaba. Por supuesto que lo recordaba.
—Prefiero morir antes que parecerme a mi madre —susurré.
Marco asintió lentamente.
—Y entonces me hiciste prometer —dijo—. Dijiste: «Prométeme que nunca hablaremos de cáncer en esta casa. Nunca. Ni de mi madre. Ni del gen. Ni