dibujé una flor. Dibujé el rostro de Linda en el preciso instante en que sonó el audio: la milésima de segundo exacta en que se llevó la mano al pecho, el momento en que su máscara se hizo añicos y el monstruo que había debajo quedó al descubierto. Dibujé el terror patético y cobarde en los ojos de Ethan mientras Marcus lo inmovilizaba contra el altar.
Me habían llamado débil. Se decían entre ellos que yo solo sabía dibujar, dando a entender que el arte era un pasatiempo pasivo e