tarde, papá me envió un correo electrónico.
El asunto decía:
Acuerdo.
Se lo reenvié a Daniel sin abrirlo.
Quince minutos después me llamó.
—Deberías leerlo.
Abrí el correo.
Papá escribió que estaba dispuesto a “perdonar el dinero que Emily le debe a la familia” si yo retiraba las denuncias por fraude y dejaba de contactar a los bancos.
Leí la frase tres veces.
Y empecé a reírme.
Daniel no se rio.
—Esto es útil.
—Acaba de poner la mentira por escrito.
—Sí.
—Y la relacionó directamente con las denuncias por