podían creer que alguien con su reputación pudiera haber participado en la conducta delictiva sistemática que alegaban los fiscales. Otros argumentaron que las pruebas eran demasiado contundentes como para desestimarlas, independientemente de sus antecedentes.
El veredicto que destrozó los sueños
La sala del juez Harrison estaba abarrotada cuando el jurado emitió su veredicto tras tres días de deliberación. El ambiente era tenso y expectante, mientras familiares, colegas y representantes de los medios de comunicación aguardaban el resultado de un juicio que había mantenido en vilo a toda la ciudad durante