espacio. Sus sentidos altamente desarrollados analizaban múltiples estímulos simultáneamente, mientras que su instinto profesional permanecía alerta ante cualquier
señal de peligro o actividad inusual.
El reencuentro emotivo
En el instante en que Marcus vio entrar a su amado compañero en la sala del tribunal, su compostura, cuidadosamente mantenida, se derrumbó por completo. Este detective entregado, que había soportado meses de investigación, juicio y humillación pública con estoica dignidad, cayó inmediatamente de rodillas con los brazos extendidos, pronunciando el nombre de Atlas con una voz llena de amor desesperado y un