los abogados intercambiaban miradas de incertidumbre, tratando de comprender lo que sucedía.
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Sin recibir ninguna orden externa aparente, Atlas se apartó de Marcus y comenzó a moverse con determinación por la sala del tribunal hacia la sección donde se encontraban sentados los distintos agentes de policía y testigos. Su andar cambió del entusiasta salto de reencuentro al paso mesurado y deliberado de un perro de trabajo que ha identificado un objetivo específico.
La multitud congregada
observaba con creciente desconcierto cómo Atlas se acercaba a la zona