ME BAJARON DEL AVIÓN PARA CEDERLE MI ASIENTO A UN MILLONARIO… SIN SABER QUE YO ERA LA ÚNICA PERSONA QUE PODÍA SALVARLE LA VIDA

vuelo.

—¿Qué problema?

Marcus dudó.

—No subió.

Silencio.

—¿Cómo que no subió?

—La sacaron del avión.

El doctor Brooks creyó haber escuchado mal.

—¿Quién la sacó?

—La aerolínea.

—¿Por qué?

—Sobreventa.

El silencio que siguió fue mucho peor.

Brooks conocía el procedimiento.

Había dedicado dos meses a preparar aquel quirófano siguiendo cada una de mis especificaciones.

Equipo extracorpóreo especial.

Instrumentación importada.

Sistema de perfusión

adaptado.

Banco de sangre reservado.

Dos cirujanos vasculares.

Tres anestesiólogos.

Un especialista en ECMO.

Más de veinte profesionales preparados para una sola intervención.

Todo aquello existía