las imágenes de las ampollas.
Otra había identificado el logotipo del laboratorio.
Después alguien escribió:
“¿Por qué una mujer supuestamente pobre lleva material farmacéutico experimental con registro hospitalario?”
A las 6:41 apareció un comentario que lo cambió todo.
Un médico residente de Boston escribió:
“Un momento. ¿Esa no es la doctora Amelia Hart?”
La publicación explotó.
Otros médicos comenzaron a comentar.
“Sí. Es ella.”
“La vi en un simposio cerrado hace tres años.”
“No puedo creerlo.”
“¿La aerolínea expulsó a Amelia Hart?”
Después apareció el apodo.
LA CIRUJANA FANTASMA.