me negué a cometer el mismo error.
Y quizá esa fue
la verdadera victoria.
Porque el día que me expulsaron de aquel avión, todos creyeron que el hombre rico era la persona más importante a bordo.
No entendieron que el poder cambia de manos muy rápido.
A veces está en una cuenta bancaria.
A veces en un apellido.
A veces en una orden firmada.
Y otras veces…
está en las manos de la persona que acabas de humillar.—Mi hermana y yo financiamos un programa para ayudar a pasajeros que