Me quedé en silencio.
—No lleva tu nombre porque hayas salvado a Ethan —dijo ella—. Lo lleva porque todo esto empezó cuando alguien decidió que una persona sin ropa cara valía menos que otra.
Miré a Ethan.
—¿Idea tuya?
—Claire hizo
la mitad.
—La parte inteligente fue mía —dijo ella.
Ethan sonrió.
—Eso también.
La demanda contra la aerolínea terminó meses después.
No pedí una indemnización extraordinaria.
Exigí tres cosas.
Compensación por daños reales.
Una disculpa pública sin lenguaje ambiguo.
Y cambios verificables en sus políticas de sobreventa, clasificación de