Era una orden privada de localización emitida por Pendelton Holdings.
Su propia empresa.
Autorizada con su firma digital.
—Yo nunca aprobé esto.
—Lo sé —susurró Elena.
Los pasos se acercaron a la puerta.
Entonces Ivy tiró de la manga de Arthur.
—Señor…
Arthur bajó la mirada.
La niña sostenía otra fotografía.
—Mamá dice que no debo enseñársela a nadie.
Arthur la tomó.
En ella aparecía Elena embarazada de los gemelos.
A su lado estaba un hombre que Arthur conocía mejor que a nadie.
Él mismo.
Pero Arthur jamás había conocido