Mi Hijo Donó Su Corazón a Una Joven Antes de Morir… Pero La Carta Que Me Dejó Reveló Un Secreto Que Nunca Imaginé

una pérdida imposible en algo capaz de ayudar a otros.

Antes de despedirnos, Lucía me preguntó:

—¿Crees que Caleb estaría orgulloso?

Miré hacia la ventana. Afuera brillaba el sol.

—Creo que estaría feliz de que ya no necesitemos preguntárnoslo.

Lucía sonrió.

Después salió del hospital y caminó hacia su propia vida.

Yo hice lo mismo.

Porque algunas personas dejan este mundo demasiado pronto.

Pero el amor que dejan detrás no tiene por qué terminar donde terminó su vida.

A veces encuentra otro lugar donde seguir latiendo.

FIN