Iba a transferirle ocho millones a mi esposo para cerrar un contrato… hasta que lo vi comprándole un collar a su amante

iba a usarlo para eso.

—Tu solicitud de liberación urgente dice otra cosa.

Sus ojos se afilaron.

—Estás revisando mis movimientos financieros.

—Estoy revisando mi empresa.

La frase lo golpeó.

Porque esa era la verdad que durante años él intentó suavizar frente al mundo.

Lancaster Global llevaba su apellido porque, cuando nos casamos, yo acepté mantener la marca familiar de Adrian. Pero después de la crisis del tercer año, fui yo quien inyectó capital, renegoció deudas, consiguió inversores, tomó acciones y terminó convirtiéndose en la verdadera dueña del tablero.

Adrian