una tenía todavía una etiqueta de inventario. Esteban había supuesto que yo guardaba productos de la empresa en casa.
Alejandra consiguió la explicación porque Esteban, todavía convencido de que nadie había revisado cámaras, intentó presentarlo como una tontería. Meses atrás había trabajado temporalmente para otra empresa que compartía almacén con la nuestra. Reconoció el logotipo en mi anuncio y creyó que las cajas podían contener artículos promocionales que a veces se revendían. Por eso insistió tanto en comprar la cámara: quería preguntarme qué más vendía.
Cuando me
vio casualmente en