VOLVÍ A MI CASA A LAS TRES DE LA MAÑANA Y ENCONTRÉ

esas contradicciones, cambió la historia. Admitió que al ver la puerta entreabierta sintió curiosidad por comprobar si las cajas seguían dentro. Caminó hasta mi entrada, pero escuchó movimiento en otra casa y retrocedió. No llegó a cruzar el umbral. Las cámaras de la papelería no mostraban perfectamente mi puerta, pero sí lo mostraban acercándose y retirándose.
Ese

detalle hizo que dejáramos de tratarlo como una coincidencia incómoda. Busqué orientación sobre cómo dejarconstancia de lo ocurrido y entregué las capturas y grabaciones que habíamos reunido. No necesitaba asegurar qué habría hecho