con fastidio.
—¿Qué pasa?
Al otro lado de la mesa, Diane y Jessica seguían sonriendo.
Hasta que Brendan dejó de hablar.
—¿Cómo que mis accesos están suspendidos?
Cassidy levantó lentamente la mirada.
—¿Qué ocurre, Brendan?
Él se alejó unos pasos.
—No es asunto tuyo.
Su teléfono volvió a sonar.
Luego el de Diane.
Después el de Jessica.
La casa quedó llena de notificaciones.
Diane respondió primero.
—¿Sí? ¿Arthur? ¿Qué clase de broma es esta?
Arthur era el vicepresidente legal de Morrison Global.
La voz de Diane perdió el color.
—¿Qué