Volví de un viaje de trabajo y encontré a mi hija sin conocimiento frente a la puerta. Mi esposa se limitó a encogerse de hombros: “Estaba respirando, pensé que no era grave

le dije. Pero mamá aseguró que tú siempre ibas a elegirla a ella.

Daniela bajó la mirada.

Me explicó que su madre había empezado a revisar sus cajones, fotografiar sus documentos y presionarla para que firmara unas hojas.

Cuando se negó, Patricia amenazó con dejar de pagar algunos gastos de la universidad.

—Papá, yo podía quedarme sin coche. Eso no era lo importante. Lo que me daba miedo era que ella actuaba como si tuviera derecho a quitarme cualquier cosa.

Sentí una profunda vergüenza.

Durante las últimas semanas yo había