documentación original.
Adriana respiró aliviada.
—Gracias. No hagan ningún movimiento hasta recibir instrucciones nuestras.
Colgó.
Elena la miró.
—Ahora saben que algo no salió como esperaban.
Adriana asintió.
—Y tenemos que actuar antes de que intenten borrar las pruebas.
Esa misma tarde, Elena tomó una decisión.
Quería volver a su casa.
No para enfrentarlos.
Todavía no.
Quería entrar primero en su propia casa y comprobar qué habían hecho.
Porque había una cosa que Ricardo no sabía.
Elena había guardado durante años una pequeña caja metálica detrás de un falso fondo