llegar esa tarde.
—Dígame que esto es una broma —murmuró Brooks.
—No.
—¿Dónde está ahora?
—Chicago.
—Entonces envíen un avión.
—Devolvió el dinero.
Brooks dejó caer lentamente el bolígrafo que tenía entre los dedos.
—¿Qué hicieron?
Marcus no respondió.—¿Qué hicieron para que Amelia Hart devolviera tres millones y cancelara una cirugía que llevaba semanas preparando?
La respuesta llegó antes de que Marcus pudiera inventar algo.
Claire Walsh entró corriendo en la sala.
—¡Ya sé lo que pasó!
Tenía el teléfono en la mano.
—Hay un video.
Marcus palideció.
—¿Qué