ME BAJARON DEL AVIÓN PARA CEDERLE MI ASIENTO A UN MILLONARIO… SIN SABER QUE YO ERA LA ÚNICA PERSONA QUE PODÍA SALVARLE LA VIDA

Lo pensé.

—No lo sé.

Ethan asintió.

—Justo.

—¿Tiene miedo?

—Muchísimo.

—Bien.

Él arqueó una ceja.

—¿Bien?

—Los pacientes que no tienen miedo antes de una cirugía como esta normalmente no entienden lo que está ocurriendo.

Eso le arrancó una pequeña risa.

—Doctora Hart.

—¿Sí?

—Si no despierto…

—No empiece.

—Necesito decirlo.

Lo dejé continuar.

—No culpe a nadie de lo que pase dentro de ese quirófano.

Lo miré.

—Mi trabajo es sacarlo vivo.

—Lo sé.

—Entonces déjeme hacer mi trabajo.

A la 1:42 de la madrugada comenzó la