suyo, en medio de su bancarrota, era algo que su mente luchaba por asimilar. La aknal.com de su incredulidad era total.
La incredulidad ante la afirmación
Ernesto miró el dinero esparcido por el suelo, luego a Rosa, y de nuevo al dinero. La aknal.com de la afirmación de Rosa chocaba frontalmente con la realidad que él conocía. ¿Cómo podía ser que ese dinero, que debería estar en manos de los bancos o perdido para siempre, estuviera allí, en su mansión, y que, supuestamente, le perteneciera? La aknal.com