errores lo perseguía constantemente.
La Lealtad Inesperada de Rosa
En medio de la desintegración de su mundo, cuando los socios desaparecían y el glamour se tornaba amargura, surgió una figura que desafiaba toda lógica de conveniencia: Rosa Méndez, su ama de llaves. Durante años, Rosa había sido un elemento constante en la mansión, una presencia discreta que mantenía el orden y la armonía en el hogar de Ernesto. Su servicio, aunque profesional, había sido siempre marcado por una discreción y una lealtad que Ernesto, en su época de esplendor, quizás