que fue un hombre que comprendió demasiado tarde todo lo que había perdido.
Estoy aquí, en el hotel, pero no iré a vuestra habitación sin tu permiso.
Si no quieres volver a verme jamás, lo entenderé.
Mike».
Levanté la mirada hacia el gerente.
—¿Dónde está?
El hombre vaciló durante un instante.
—Abajo, en el vestíbulo. Pero dijo que, si usted no quiere verlo, se marchará inmediatamente.
Emily seguía sosteniendo la caja de música.
—Mamá, ¿quién es Mike?
Me arrodillé frente a ella.
Durante tres años había imaginado qué diría si