PARTE 2: CANCELÉ LA BODA SIETE DÍAS ANTES Y DESCUBRÍ QUE MI PROMETIDO Y SU ASISTENTE HABÍAN PREPARADO UNA VIDA A MIS ESPALDAS

nueva vida lejos de Adrian.

Y yo seguí trabajando.

No porque quisiera demostrarle nada a nadie.

Sino porque había cosas que todavía importaban.

Niños que necesitaban médicos.

Familias que necesitaban respuestas.

Personas que llegaban a urgencias pensando que su peor día había comenzado y esperaban encontrar a alguien que no las abandonara.

Una tarde, después de otra guardia larga, salí por las puertas del hospital.

Clara estaba esperándome.

—¿Te llevo a casa?

Sonreí.

—Sí.

—¿Y Adrian?

Miré hacia el estacionamiento.

—Ya no importa.

Clara sonrió.

—¿Segura?

—Por primera vez, sí.