PARTE 2: CANCELÉ LA BODA SIETE DÍAS ANTES Y DESCUBRÍ QUE MI PROMETIDO Y SU ASISTENTE HABÍAN PREPARADO UNA VIDA A MIS ESPALDAS

para comenzar otro día, sentí que cinco años de mi vida quedaban atrás.

No como una pérdida.

Como una lección.

Porque algunas puertas no se cierran para castigarnos.