PARTE 2: CANCELÉ LA BODA SIETE DÍAS ANTES Y DESCUBRÍ QUE MI PROMETIDO Y SU ASISTENTE HABÍAN PREPARADO UNA VIDA A MIS ESPALDAS

La cuenta no estaba a nombre de Adrian.

Estaba a nombre de una pequeña empresa de consultoría.

Pero el domicilio correspondía a un apartamento del centro.

El mismo apartamento que aparecía en uno de los recibos del hotel.

Llamé a mi hermano.

—Daniel, necesito que revises algo.

—¿Qué pasó?

—No quiero que me digas lo que crees. Quiero que me digas lo que encuentres.

Daniel era contador y sabía cuándo no hacer preguntas.

Dos horas después me llamó.

—Elena, ¿estás sentada?

—Sí.

—La empresa pertenece a Sofía.

Cerré los ojos.