Capítulo 2: La jueza que nadie conocía

saliva. El dolor de la cesárea era insoportable, pero ver a Leo llorando en brazos de aquella mujer me dolía mucho más.

 

 

 

—Sí —respondí—. Y quiero que mi hijo vuelva inmediatamente a su cuna.

 

Mike extendió una mano.

 

—Señora Sterling, entregue al bebé.

 

—¡No! —gritó ella—. ¡Esta mujer está enferma! ¡Acaba de intentar atacar a su propia suegra! ¡Yo solo estaba protegiendo a mi nieto!

 

—Tiene sangre en la cara —dijo uno de los guardias.

 

 

 

La señora Sterling se tocó