municipalidad, junto con una asociación protectora de animales, consiguió un terreno autorizado donde los animales fueron trasladados poco a poco. Allí recibirían cuidados adecuados y tendrían más posibilidades de ser adoptados. Lidia fue invitada a quedarse como voluntaria permanente.
La verdadera lección
El primer día en el nuevo refugio, uno de los policías fue a visitarla. La encontró acariciando a un perro viejo que se había quedado dormido sobre sus rodillas.
Astronomía
—¿Sabe qué? —le dijo sonriendo—. Cuando recibimos la denuncia, estaba convencido de que íbamos a descubrir algo terrible.