doctor Vance aceptó? —pregunté con una voz tan distante que Naomi retrocedió asustada.
—Vance exigió cinco millones a cambio de emitir un informe por demencia senil y suministrarle un sedante letal simulando un paro cardíaco apenas entrara a la habitación. La estaban esperando. En la mesita junto a la cama ya hay un vaso de agua con flecainida disuelta. Si hubiera bebido un solo trago para calmar los nervios… no habría salido viva de ahí.
El silencio en el café fue absoluto. Palpé bajo la tela del abrigo el rectángulo