recursos a verificar diagnósticos y protegerse de fraudes clínicos; Naomi quedó a cargo del área técnica.
Ayer recibí una carta del penal donde Spencer cumple condena; reconocí su letra en el sobre.
Ni siquiera la abrí. Me acerqué al brasero de la terraza, encendí un fósforo y acerqué la llama al papel. Las hojas ardieron con un fuego rápido, convirtiéndose en ceniza que el viento marino esparció sobre el agua.
Regresé a mi sillón con una taza de café caliente. Perdí a un hijo que nunca existió realmente, pero recuperé