así, se lo juro! Fui la prometida de Spencer hace dos años. Nunca supo de mí porque él ocultaba nuestra relación; decía que usted era posesiva y que no resistiría la noticia de un compromiso. Sacó un préstamo de cuarenta mil dólares a mi nombre para montar su imprenta y… luego lo perdió todo en casinos online. Cuando llegaron los cobradores, ideó un plan.
—¿Qué plan, Naomi? —sentí el corazón en la garganta.
La chica sacó de su bolso una carpeta de plástico rígida y la colocó sobre la mesa.