sin cabello. Cuando pregunté, Karla dijo que era castigo por ser una mantenida.
La mentira se derrumbó frente a todos.
Al cuarto día, Teresa y Karla se fueron a rentar un cuarto cerca de la central camionera. Se llevaron su ropa, sus documentos y las joyas que legalmente les pertenecían. No las dejé en la calle ni les quité lo indispensable; la justicia no necesitaba parecerse a la crueldad que ellas habían practicado.
Sin embargo, su vida cambió de golpe. Karla descubrió que Rodrigo no era el hombre enamorado que