Renuncié a una fortuna por la hija que mi padre intentó ocultarme: el secreto detrás de mi boda cancelada

es el precio más bajo que he pagado en mi vida.

Camilla palideció hasta mimetizarse con el blanco de su abrigo. En sus ojos no había furia; había el desconcierto de quien no comprende cómo alguien puede rechazar voluntariamente las reglas de su juego social.

—Te vas a arrepentir —susurró—. No vas a durar un año en el mundo real.

—Los últimos tres años no estuve viviendo, Camilla. Solo fingía que estaba vivo.

Los cuarenta minutos restantes transcurrieron en un silencio sepulcral. Cuando el tren de aterrizaje tocó la pista