Renuncié a una fortuna por la hija que mi padre intentó ocultarme: el secreto detrás de mi boda cancelada

una verdad devastadora.

—Y aun así cruzaste media terminal en cuanto viste su silueta —comentó sin inmutarse—. Te arrodillaste ante ella en medio del aeropuerto. Pudo haber gente de la oficina de tu padre. Pudo haber periodistas. ¿Tienes idea de cómo se vio eso?

—Camilla, esa niña… tiene mis mismos ojos. Mis gestos. Tiene dos años y medio.

—Me tienen sin cuidado sus ojos —sentenció con el rostro inmóvil—. Me importa el acuerdo mercantil que firmamos el martes pasado. Me importa la fusión entre Vance Capital y Rhodes Holdings. Y