para comprender lo que estaba sucediendo.
Para su gran sorpresa, descubrió a Dorato en su cama.
La enorme serpiente había logrado colarse por la puerta de su habitación y deslizarse bajo las sábanas. Se había acomodado a su lado, con su largo cuerpo extendido sobre el colchón y su cabeza escamosa cerca de la almohada.
Camilla permaneció inmóvil por un instante, sorprendida por aquella visita inesperada. Luego sonrió.
Imaginó que su acompañante simplemente buscaba el calor de su cuerpo para escapar del frío de la noche.
Tras tantos años juntos,