para que la serpiente pudiera trepar. El montaje estaba diseñado para que el animal pudiera moverse con libertad y disfrutar de un entorno más espacioso.
Camilla siguió observando atentamente a su compañera. A sus ojos, los años que habían pasado juntas habían creado una familiaridad que parecía eliminar cualquier motivo para tener miedo.
Ella conocía sus hábitos, sus movimientos y sus reacciones habituales. Esta larga convivencia había generado gradualmente un sentimiento de confianza.
Siete años de convivencia sin incidentes
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Con el tiempo, Camilla incluso permitió