sí me había casado enamorada, pero lo había hecho sin conocer la historia completa.
Ethan no había diseñado el engaño, aunque había guardado silencio demasiado tiempo.
Los dos lo sabíamos.
Por eso fuimos juntos al registro civil y presentamos la nulidad por consentimiento viciado.
Firmar ese papel dolió más de lo que esperaba.
Me mudé a un departamento pequeño cerca del hospital de mi madre y busqué trabajo lejos de los Harrison.
Ethan no intentó retenerme.
Solo empezó a llamarme algunas noches, primero para saber cómo estaba mi madre, después