El abogado extendió los documentos sobre la mesa y volvió a revisar las fechas.
—Necesito que me cuentes exactamente cuándo viste cada archivo y qué hiciste después —le dijo.
Lucía respiró hondo.
Le explicó lo del termo, los 38.000 euros, las dos llaves pequeñas, la tarjeta magnética y la memoria USB negra.
Le contó cómo había conectado la memoria a su computadora mientras Álvaro se bañaba, cómo había visto avanzar la copia hasta el 71% y cómo la regadera dejó de sonar justo cuando todavía estaba trabajando.
También repitió