contradiciendo por escrito lo que otros habían presentado en su nombre.
La segunda consecuencia fue personal.
Lucía pidió a Álvaro que no volviera a vivir en el departamento mientras se aclaraban las cosas.
Él protestó.
Recordó los 8 años de matrimonio.
Dijo que estaba exagerando.
Dijo que otras parejas resolvían problemas peores.
Dijo que Paula no significaba lo que Lucía creía.
Pero Lucía ya no discutió sobre Paula.
—No puedo compartir una casa con alguien que usó mi nombre sin preguntarme —le dijo.
Esa fue la frontera real.
No la