repitió:
—¿Las interceptaste?
—Algunas llegaron a mis manos.
—¿Cuántas?
—No lo recuerdo.
—Yo sí voy a recordarlo.
Mercedes endureció la expresión.
—¿Qué significa eso?
Gabriel sacó una llave de su bolsillo y la dejó sobre la mesa.
Era la llave de aquella casa.
Mercedes la miró.
—Significa que
desde hoy no vas a utilizar nada mío como si fuera una extensión de tu voluntad. La casa seguirá siendo tu hogar mientras resolvemos esto. No voy a dejarte en la calle. Pero las cuentas, poderes y autorizaciones que dependen de mí