había tenido la vida que quería y la había perdido.
Adrián guardó silencio.
—¿A mamá?
—A tu mamá.
Y al hijo que creía que nunca había nacido.
Adrián bajó la mirada hacia la bisagra recién ajustada.
No dijo nada más.
Pero tampoco se fue.
Mercedes intentó contactar a Gabriel varias veces.
Él aceptó verla sólo después de dejar claros ciertos límites.
No permitiría que se acercara a Isabel ni a Adrián sin que ellos lo quisieran.
No devolvería las antiguas autorizaciones financieras.
Y no fingiría que lo ocurrido podía reducirse