auricular con la poca fuerza que tenía:
—Durante meses quisiste arrebatarme lo que mis abuelos construyeron con décadas de sudor. Te negaste a respetar los contratos y me arrojaste bajo las llantas de un camión para quedarte con mi patrimonio. No pienso retirar una sola palabra de mi declaración. Y te juro que jamás volverás a pisar mi propiedad.
Colgué la llamada y pedí formalmente que bloquearan las líneas del penal.
(Continúa leyendo en la siguiente página)
El proceso judicial continuó su curso sin concesiones. Frente a la contundencia de