temblor le había aparecido después de una lesión en la muñeca. Aquella firma imitaba la forma general, pero estaba demasiado limpia.
Nicolás fotografió todo y llamó a su abogado, Adrián Ferrer.
Adrián fue tajante: no debían confrontar a Nuria todavía. Si la asustaban, podía destruir documentos, mover dinero o fabricar nuevas explicaciones.
Aquello fue lo más difícil para Nicolás.
Volver al comedor, sentarse frente a la mujer que había quitado las llaves a su madre y fingir que no sabía nada.
Durante 2 días actuó como el hijo ocupado que