de ganarme en el marcador, había documentado con su puño y letra cada una de las horas impagadas de mi hijo.
—Experiencia familiar… —susurró Martin con un hilo de voz.
El funcionario anotó la declaración en su tableta sin emitir una sola sonrisa.
En ese segundo, el caos se volvió absoluto: la alarma del túnel comenzó a sonar estrepitosamente porque una camioneta se salió del riel de arrastre, abandonada por el operador que miraba la inspección; una ráfaga de viento derribó el muñeco inflable sobre un cliente; y la espuma