Entonces su teléfono comenzó a sonar.
Una vez.
Dos veces.
Tres.
Ethan lo sacó del bolsillo.
Su expresión cambió.
Abrió uno de los mensajes.
Después otro.
Finalmente levantó la mirada hacia mí.
—¿Qué hiciste?
Tomé mi taza de café.
—Nada que tú no hubieras hecho primero.
—¿Enviaste esa fotografía?
El drama desgarrador de Netflix que está rompiendo récords.
—Sí.
Su rostro perdió el color.
—¡Estás loca! ¿Sabes lo que acabas de hacer?
Dejé la taza sobre la mesa.
—No, Ethan. Lo que sé es lo que tú hiciste.
Por primera