Brittany, la hermana menor de Bradley, se acomodó el bolso sobre las piernas y sonrió con una crueldad disfrazada de alivio.-ruby

extraña de alivio y tristeza. No era victoria. Era la casa incendiada por fin iluminada desde afuera. Entonces Madison despertó y preguntó:
—¿Papá va a venir a buscarnos?
Sarah acarició su cabello.
—No hoy.
—¿Y mañana?
Sarah sostuvo su mirada.
—Mañana vamos a despertar en otro lugar.
El anuncio de abordaje apareció en la pantalla. Connor miró el pasillo hacia seguridad, luego el teléfono de su madre, que vibraba otra vez con el nombre de Bradley.
—¿Vas a contestar?
Sarah vio la llamada hasta que se perdió. Después apagó el