estaba bajo presión.
Harrison se levantó.
—La presión no le impidió mover 1.8 millones de dólares mediante sociedades opacas.
En la pantalla aparecieron los correos.
“Sarah no va a pelear.”
“Transfiere antes del acuerdo.”
“Los niños se adaptan a todo.”
Sarah no bajó la mirada. Esta vez quería ver cada palabra. Quería recordar que su silencio no había sido estupidez; había sido supervivencia.
Luego apareció el origen de parte del dinero: acciones heredadas del padre de Sarah.
Bradley se revolvió en la silla.
—Eso era una inversión familiar.
Sarah