La heredera que fingió caer descubrió la traición más grande

hombre cambió lentamente.

Cuando terminó, no dijo nada durante varios segundos.

Después tomó la radio.

—Capitán, tenemos una emergencia.

A las 23:45, el yate entero estaba bajo vigilancia.

Pero nadie hizo un movimiento.

Todavía.

Porque necesitábamos que ellos mismos terminaran su plan.

Necesitábamos la prueba completa.

A medianoche, Flynn abrió la puerta.

—Amor.

Su voz era tranquila.

—Ven conmigo.

Yo levanté la mirada lentamente.

Fingí confusión.

—¿A dónde?

Sonrió.

La sonrisa que una vez amé.

Ahora solo me daba escalofríos.

—A tomar aire.v

La misma frase.

El mismo