equipo contrastaban fuertemente con el evidente beneficio recreativo personal que obtenían a costa del patrimonio ajeno.
Las disculpas y la salida
Entre ruegos para evitar que el escándalo se expandiera por el vecindario, los involucrados abandonaron el lugar cabizbajos y marcados por el tono verde que delataba su infracción ante cualquier persona que los viera.
Esta retirada marcó el fin del acoso nocturno, pero abrió la puerta a una revelación mucho más grave que involucraba intereses económicos ocultos detrás de las visitas.
La revelación en el grupo